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Mostrando entradas de agosto, 2026

Creo firmemente en las conexiones

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En mi mundo, en el que yo elijo vivir se convive con la muerte, con la luna y con el sol, se trabaja cada día para vivir feliz, se vive y se muere cada día, sin culpas, sin apegos, sin cargas deterministas, en mi mundo yo soy quien quiero ser, en mi mundo, no existe el pasado, en mi mundo se teje el presente sabiendo que todo es un circulo de acción; tampoco existe el futuro porque todo es una visión. Mi querido amigo, no ha sido fácil desprenderme de conceptos aprendidos que alteran mi esencia mas pura. En mi historia existen pasajes oscuros de perdida de control absoluto. Podría escribir cuentos sátiros de risa y burlarme de mi misma porque he aprendido a reírme de mis errores. Así es la verdad de mi vida, una constante visión futurista de libertad emocional y de comodidades materiales, casada con Dios y con el Diablo, yendo del cielo a la tierra una y otra vez para ser yo en plenitud. Es cierto que pierdo el control cuando algo repentino sucede dejándome...

Happy. Healthy. Open Heart.

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Ser visible: el lugar donde comienza el liderazgo femenino Ser visible me daba tanto miedo. Es más: mostrarme me aterrorizaba . Durante mucho tiempo aprendí que mostrarse era peligroso. Que llamar la atención era pecado. Que ser libre era una osadía impura. Que una mujer debía moderar su voz, su cuerpo, su deseo, su risa, su presencia. Tenía apenas nueve años cuando descubrí el placer de ser yo a través de mi cuerpo. Y nunca tuve vergüenza de decir que me gusta mirarme al espejo. Que me gusta mi voz. Que me encanta mi respiración. Que disfruto sentir mi cuerpo vivo. Por eso me han llamado ridícula, dramática, exagerada y, sobre todo, orgullosa. Coqueta. Escandalosa. Para una niña mestiza, de clase media, educada en un colegio de monjas, criada dentro de una familia descompuesta entre el ateísmo y el catolicismo, en una sociedad profundamente judeocristiana, mostrar la piel, reírse de una misma, decir lo que piensa y hacerse preguntas podía parecer demasiado. ¿Pero morboso para quién?. ...

La maternidad no era lo que yo creía

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  Hoy tengo ganas de hablar de algo muy íntimo. Algo que me cuesta mucho decir en voz alta. Durante muchos años pensé que sabía lo que era la maternidad. Hablar siendo hija , prima, nieta, sobrina, etc. no es lo mismo que hablar siendo Madre verdad?  Pero, si soy sincera, creo que mi idea de la palabra madre terminaba en mi propia madre. En su forma de ser, en sus batallas y aciertos más que en su forma de maternar. Sin darme cuenta, heredé una definición de la maternidad que siempre cuestioné. Para mí, una madre era la mujer que cuidaba. La que sostenía. La responsable de todo. Y, por supuesto, la culpable de todo. ¡Ay de ella si no sabía prever las consecuencias de cada decisión! La imaginaba demasiado protectora, demasiado preocupada, demasiado entregada. Había algo en esa imagen que me incomodaba profundamente. Como si ser profundamente maternal tuviera un halo de vergüenza. Como si darlo todo fuera sinónimo de debilidad. En conversaciones íntimas con amigas fuimos con...