Happy. Healthy. Open Heart.
Ser visible: el lugar donde comienza el liderazgo femenino Ser visible me daba tanto miedo. Es más: mostrarme me aterrorizaba . Durante mucho tiempo aprendí que mostrarse era peligroso. Que llamar la atención era pecado. Que ser libre era una osadía impura. Que una mujer debía moderar su voz, su cuerpo, su deseo, su risa, su presencia. Tenía apenas nueve años cuando descubrí el placer de ser yo a través de mi cuerpo. Y nunca tuve vergüenza de decir que me gusta mirarme al espejo. Que me gusta mi voz. Que me encanta mi respiración. Que disfruto sentir mi cuerpo vivo. Por eso me han llamado ridícula, dramática, exagerada y, sobre todo, orgullosa. Coqueta. Escandalosa. Para una niña mestiza, de clase media, educada en un colegio de monjas, criada dentro de una familia descompuesta entre el ateísmo y el catolicismo, en una sociedad profundamente judeocristiana, mostrar la piel, reírse de una misma, decir lo que piensa y hacerse preguntas podía parecer demasiado. ¿Pero morboso para quién?. ...