El viaje de la heroína

La Maternidad es Un Viaje de La Heroína.

No siempre llega con trompetas ni con laureles. A veces llega como un susurro antiguo en el pecho. Otras, como una ola del océano Pacifico que no pide permiso.

Es un llamado latente en todas las mujeres, incluso en aquellas que aún no desean —o no pueden— responder.

Para algunas, ese llamado se pone en pausa por poco o mucho tiempo. Para otras, se responde rápido: con un sí luminoso… o con un no rotundo y honesto (que también puede ser un acto de amor propio).

Pero ir a por el sí… ah, ir a por el Sí es una aventura incierta. No viene con manual, ni con garantía, ni con “felices para siempre”.

Llena de dudas y miedos, sí, pero también de certezas raras, de esperanzas nuevas, y preguntas que te cambian la columna vertebral:

¿Quién soy ahora? ¿Qué es importante de verdad? ¿Qué estoy dispuesta a soltar? ¿Qué me niego a perder?

Y con esa respuesta llegan las filosofías de vida.

Se rescatan virtudes que estaban dormidas.
Se reordenan los principios de nuestra propia historia.
Se redefinen prioridades.



Ser madre: ¿destino, elección, rebelión?


Ser madre puede ser un acto de rebeldía.
Puede ser un acto de independencia.
Puede ser el resultado de un gran deseo.


Y también —hay que decirlo sin rodeos— puede ser la consecuencia de una violencia. La maternidad no tiene una sola puerta de entrada. Y por eso merece ser mirada con respeto, con complejidad, con verdad.


Hoy existe algo precioso: la posibilidad de compartir entre nosotras una maternidad consciente, una maternidad con conversación, con tribu, con espejo. 


Y eso lo cambia todo.



La primera madre (y el instinto como memoria del cuerpo)


Desde el principio de la historia, imagino a la primera madre siendo madre por instinto. No tenía podcasts. No tenía foros. No tenía listas de “cosas que comprar”.


Sin teorías. Sin tutoriales. Sin esa obsesión moderna de hacerlo “perfecto”.


Simplemente recibiendo el regalo como un compromiso eterno con la Tierra… quizá sin saberlo. Quizá sin nombrarlo pero sintiéndolo en el cuerpo.


Con el tiempo, hemos acumulado capas y capas de “deber ser”. Y a veces se nos olvida lo esencial. 


Y aquí viene una cosa que yo sigo aprendiendo: cuando nos desconectamos del instinto, nos llenamos de ruido.


Y el ruido cansa. Confunde. Te hace dudar de ti.


La lista imposible de “estrellitas a ganar” . Ser madre hoy puede significar ser:


  • guía

  • protectora

  • educadora

  • trabajadora

  • cocinera

  • administradora del hogar

  • animadora emocional

  • sostén del mundo
    .... de paso, seguir siendo mujer, amante, creadora, humana, artista, etc
     


Si hubiera una regla general, quizá sería esta: amar a los hijos.


Y aun así, también quiero nombrar —con respeto— a las madres que por circunstancias de la vida están desconectadas del amor hacia la semilla que engendraron. No para juzgar. No para explicar. Solo para reconocer que la maternidad también tiene sombras. Pero ese no es el objetivo de este post.

Honrar a las madres que honran su feminidad

El objetivo de este discurso es honrar a las madres que están honrando su feminidad.
A las que están haciendo el trabajo interno.
A las que están buscando equilibrio psicológico y emocional.
A las que se están aprendiendo a cuidar.
A las que, en algún rincón del corazón, siguen esperando un reconocimiento que muchas veces no llega.


Y aquí viene una verdad que a mí me ha salvado:

Podemos darnos valor a nosotras mismas sin necesitar la aprobación de los otros.

Con autoestima, con autocuidado, con conciencia.
Sin pedir permiso para Ser suficiente.


La maternidad tiene mil colores… y la mejor medicina suele tener rostro de mujer

La maternidad tiene muchos colores y muchos matices. Eso es cierto.
Y lo que vengo aquí a proclamar —sin timidez— es que la mejor medicina que le puede suceder a una mujer es tener otras mujeres cerca.

  • Las mujeres de tu familia si las hay.
  • Las amigas presentes.
  • Las amigas ausentes pero vivas en el corazón.
  • Las hermanas de sangre.
  • Las hermanas del presente.
  • Las hermanas del alma.
  • Las madres adoptivas.
  • Las abuelas de corazón.
  • Las profes de yoga
  • Las doula, parteras, comadronas, ginécologas, psicólogas de tu confianza etc.

Mujeres capaces de:


  • sostener

  • escuchar

  • cuidar

  • estar

  • amar sin competir

  • recordar quién eres cuando tú te olvidas


Cuando estuve embarazada, la vida se volvió transparente

A mí me pasó algo que todavía me emociona.
Cuando estaba embarazada y salía a caminar, sentía un enamoramiento absoluto por la vida.
Una gratitud brutal hacia la naturaleza por permitirme esa experiencia.
Y lo más increíble fue esto:
cada vez que alguien se cruzaba en mi camino… yo podía verlo.

No “verlo” de observarlo, sino ver su historia invisible:
podía imaginarlo como bebé, sostenido por el amor de su madre.
podía sentir la ternura de alguien amamantándolo. Podía verlo niño, amado por sus abuelos, por su familia, por su tribu.
Durante meses —incluso después de que mi hijo nació— para mí todas las personas habían sido bebés y seguían siendo bebés. Yo miraba al mundo con ojos de madre.


Fue como volverme madre de toda la humanidad.


Y fue ahí cuando comprendí cuán inmenso es el amor de una madre: un amor que expande el corazón hasta que deja de caber en una sola casa.


Y luego llegó la parte que nadie romantiza (pero todas vivimos)

Y luego llegaron las noches sin dormir.
El cuerpo agotado.
Los horarios rotos.
Los miedos: fallar, no ser suficiente, hacerlo mal.
La presión de “volver” a ser productiva.
La culpa. La angustia.

Y una herida silenciosa: ser madre lejos de mi madre.

No tener una red femenina cerca para intercambiar ternura, cuidados de casa, comida caliente, una mano en el hombro, una frase simple: “yo me quedo con el bebé, a tu lado, tú duerme”.


Puse mucho sobre los hombros de mi pareja.
Y lo digo con claridad: hizo todo lo que pudo. Le tengo un respeto infinito. Compartir esa etapa con él fue un honor.
Pero también es verdad —y decirlo no es traición, es honestidad— que eso no reemplaza la presencia de mujeres sosteniendo a mujeres.

La red que me sostuvo (y la red que me sostuvo a distancia)
No hubiese sido lo mismo sin Eleonora, mi psicóloga terapeuta, acompañándome en los primeros meses del postparto.
Tampoco sin la presencia de mis tías, primas y de mi madre, que estuvieron —aunque fuera digitalmente— presentes igual.
A veces la tribu llega como puede. Con mensajes. Con videollamadas. Con palabras. Y aun así, sostiene.


Lo que estoy aprendiendo (y lo que seguiré aprendiendo)

Hay libros, podcasts, métodos, opiniones, escuelas, corrientes… y está bien nutrirse de información cuando el alma lo pide.
Pero de todo lo que he aprendido —y lo que seguiré aprendiendo— rescato esto:
  • volver al instinto
  • volver al amor
  • volver a la valoración de lo que somos cuando somos madres
  • volver al cuerpo como brújula
  • volver a la tribu como medicina
Porque ser madre no es solo criar un hijo. También es ser madre de:
  • tu vida
  • tus proyectos
  • tu hogar
  • tu cuerpo
  • tus sueños
  • y tu propia historia, esa que a veces necesita ser abrazada como a una niña pequeña
La maternidad, al final, no nos pide perfección. Nos pide presencia. Verdad. Y un corazón dispuesto a aprender… incluso cuando tiembla.
Si estás leyendo esto…
Si alguna vez te sentiste sola como yo me sentí… quiero que lo sepas: la soledad es una ILUSIÓN.
 
Y si hoy no tienes tribu cerca, que este post sea una especie de fogata: una señal en la noche diciendo “no estás sola”.
Porque una madre acompañada no se rompe igual. Y una mujer sostenida recuerda más rápido quién es.

Llamada a la acción: Círculo de Mujeres “Love and Live” 🌙

Si este post te habló —aunque sea en voz bajita— te invito a salir del “yo puedo sola” (que cansa y endurece) y entrar en la tribu.

Estoy abriendo Love and Live, un Círculo de Mujeres mensual por Zoom, para reunirnos una vez al mes en cada luna (nueva o llena): palabra verdadera, respiración, cuerpo, sostén, claridad. Sin máscaras. Sin competir. Sin tener que demostrar nada.

Gloria y amor !
Que Dios te bendiga,

Fiorella


Sobre la autora

Fiorella es la autora y fundadora de este blog fiorelladelima.com. Su visión es crear un espacio íntimo y poderoso donde la vida real —maternidad, cuerpo, creatividad y transformación— se vuelva palabra, brújula y belleza. Escribe para inspirar reflexión, aprendizaje y crecimiento personal, con una mirada sensible, directa y profundamente humana.


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